El community manager de tu comunidad de WhatsApp. Trabaja en el grupo y te reporta en privado.
Estas son las cuatro cosas para las que la contratas.
Responde, anima y sostiene el ritmo cada día. Nadie queda en visto.
Detecta a quien se enfría antes de que cancele y te ayuda a rescatarlo.
Presenta a las personas correctas en el momento correcto.
Quienes preguntan por tu próximo programa son prospectos calientes.
Como lo haría un community manager, está al tanto de cada conversación, entiende qué está sucediendo y actúa.
Mientras duermes se acumulan cientos de mensajes en tus grupos. Vibra los lee todos, te dice qué pasó y te llega con un plan listo.
En toda comunidad hay gente con algo que ofrecer y gente que lo necesita, pero nunca se cruzan. Vibra los encuentra y los conecta.
Bienvenidas, respuestas y recordatorios: hechos, no sugeridos. Al final del día te cuenta qué hizo.
Lo rutinario lo resuelve Vibra y queda registrado. Lo delicado llega por privado con la propuesta lista, y nada sale sin tu aprobación.
Defines las reglas una vez. Vibra ejecuta dentro de ellas, sin parar, y cada acción queda registrada.
Te llega el contexto y la propuesta. Respondes con un mensaje normal, como a un empleado de confianza.
Vibra conecta a tu comunidad con las herramientas donde corre tu operación. Luma, Google Sheets, YouTube, tu LMS, tu CRM.
Recibe a cada nuevo y lo conecta con la gente y el contenido. No se te van en la primera semana.
El link, la fecha, la grabación. Contestadas al toque. No las vuelves a contestar tú.
Te avisa quién se está por ir antes de que se vaya, con el mensaje listo para traerlo de vuelta.
Lo que tu gente pregunta una y otra vez es tu próximo video. Vibra te lo rescata del scroll.
Avisa, confirma quién va y recuerda a los demás. Tú no persigues a nadie.
A los que llevan semanas sin aparecer, Vibra les escribe uno por uno. La mitad dormida vuelve.
Sabe quién necesita a quién y te arma la intro.
Nada sensible pasa por el grupo. Te llega a tu chat. La comunidad solo ve un grupo vivo.
Qué se habló, qué se decidió, quién pidió qué. Todo guardado, nada perdido en el scroll.
Qué pasó, quién participó, qué prendió al grupo. Te pones al día en cinco minutos.
Avisa, confirma quién va, resuelve la logística y hace el seguimiento. Tú solo te presentas.
A los que llevan meses sin aparecer, Vibra les escribe uno por uno. La red dormida vuelve a moverse.
Solo pagas por quien participa. Los miembros silenciosos no se cobran.
Un bot espera el comando exacto. Un CM humano lo intenta cuando está despierto. Vibra lo hace, y te muestra el registro.
Un community manager te cuesta un sueldo entero y trabaja 8 horas. Vibra trabaja todo el día y toda la noche, y solo pagas por la gente que participa.
Alguien que durante el mes escribió, reaccionó o habló con Vibra por privado. Da igual cuántas veces, cuenta una sola vez al mes.
Si tu comunidad tiene 1.000 personas y participan 300, pagas por 300. Los silenciosos no se cobran.
Tu número está a salvo. Vibra trabaja con su propio número, separado del tuyo y del de tu negocio, así que cualquier riesgo lo corre su línea, no la tuya.
Además responde a ritmo de persona, no como una máquina que dispara mensajes en masa, que es justo lo que Meta castiga.
Tiene su propio número y entra a tu grupo como un miembro más del equipo. La agregas igual que agregarías a una persona.
Hoy WhatsApp no tiene una API oficial para grupos grandes de comunidad, así que esta es la forma en que cualquier community manager, humano o agente, puede estar dentro de tu grupo.
Sí, igual que lo haría un community manager humano. Es la única forma de hacer el trabajo. Ver la duda sin responder, el miembro que se enfría, la queja que crece.
La diferencia es que cada acción de Vibra queda registrada y la puedes revisar. Un humano no te da eso.
Son tuyos. Nunca se comparten con otras comunidades ni se usan para entrenar modelos de terceros.
Puedes exportar todo y borrar todo (perfiles, historial, configuración) cuando quieras, sin pedírselo a nadie.
Sí. Si un miembro pide quedar fuera del análisis, queda fuera, y Vibra lo respeta en todo, desde la reactivación hasta las presentaciones entre miembros.
Sí. Aparece como un participante más, con su nombre, y recomendamos presentarla abiertamente como parte del equipo. Las comunidades sanas saben quién las cuida.
Lo que tú controlas es cuánto habla en público y cuánto trabaja en privado contigo.
Sí, esa es la gracia. Le enseñas por mensaje tu tono, tus reglas y tus respuestas de siempre, le pasas tus documentos, y aprende de cada corrección que le haces.
Cuanto más le enseñas, más tuya se vuelve.
Depende de tu situación, y te lo decimos sin rodeos. Si hoy nadie sostiene la comunidad, o alguien lo hace a medio tiempo entre mil cosas, Vibra cubre el rol completo desde el primer día.
Si ya tienes un equipo de comunidad, Vibra es su palanca, no su reemplazo. Se encarga de lo operativo para que tu equipo use su tiempo en lo que solo un humano puede hacer, como la estrategia, el contenido y las relaciones de verdad. Los mejores resultados son humanos con Vibra, no humanos contra Vibra.
Un bot tradicional vive en el chat individual, espera el comando exacto y sigue reglas que tú escribes. Vibra vive donde vive tu comunidad, el grupo. Entiende lenguaje natural, recuerda a cada persona y toma la iniciativa — detecta lo que hay que hacer y lo hace, o te lo trae redactado a tu chat privado.
Tú defines la frontera. Qué resuelve sola y qué necesita tu OK por privado. Todo lo que hace sola queda registrado, y lo sensible (un cliente clave, un tema delicado, una crisis) siempre pasa por tu chat antes de salir.
Precio de lanzamiento de $1 por miembro activo al mes, solo para las primeras comunidades de la lista de espera. Pagas por la gente que participa, no por la lista entera, y entras con onboarding acompañado.
Las primeras comunidades entran con precio de lanzamiento. La tuya puede ser una de ellas.